Max y la linterna loca: aventuras de un doberman y un policía

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Había una vez un policía llamado Donato, famoso en su ciudad por su increíble olfato para resolver misterios… bueno, no exactamente su olfato, sino el de su compañero, Max, un doberman muy inteligente y un poquito travieso.

Una noche oscura, Donato patrullaba el parque cuando se dio cuenta de que algo raro pasaba. El problema era que… había olvidado su linterna en la comisaría. Max, viendo la preocupación de su dueño, decidió que era hora de poner en práctica su inventiva canina.

Resulta que Max había estado experimentando con cacharros que encontraba en los cestos del parque. Con unas pilas viejas, un frasco de vidrio y una bombilla que había “rescatado” de una bicicleta rota, creó algo que, según él, era la linterna más brillante del mundo.

—¡Donato, confía en mí! —ladró Max, moviendo la cola con entusiasmo.

Cuando Donato encendió el invento, no solo iluminó el camino, sino que proyectó un divertido espectáculo de luces en el parque: figuras de perros bailando, policías volando y… un conejo que desaparecía misteriosamente detrás de un arbusto. Justo en ese momento, el ladrón que intentaba robar la máquina de palomitas del parque quedó cegado por la luz y se tropezó con un banco, dejando que Donato lo atrapara sin problemas.

Desde ese día, Donato y Max se volvieron la sensación de la ciudad: el policía y su doberman inventor, siempre listos para resolver misterios… y, de paso, hacer un poco de espectáculo con su linterna mágica.

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